martes, febrero 26

Triángulo

Quizá tenga que ver con que no tiene límites de ninguna índole.

Aunque podría encontrarme diciendo lo contario, que sí tiene límites. Que sólo se puede querer a una persona a la vez, que si la quieres mucho, infinito, entonces te queda poco espacio para querer a otros. Bien, la verdad es que eso creía yo. Que se podía querer infinitamente a una persona y que no era posible querer de la misma manera a más, cuando mucho a una más, tal vez, muy díficil. Máximo.

Quizá tenga que ver con que no tiene límites de ninguna índole, podría ser.

Es que ahora se trata de un triángulo perfecto, cada arista es un continuo de causas y efectos orquestados, uniendo vértices, que somos los tres: M. me quiere más que A., y yo... yo las quiero infinitamente a las dos.

-Te quiero A.-le digo.
Ella baja la vista. Hace algunos segundos me miraba, ahora no. Cuando se lo digo a M. ella siempre me dice que también, que ella también me quiere. Muchas veces me acaricia el pelo y me lo dice sin que yo se lo diga a ella. Luego de un beso, en cualquier parte. Da lo mismo en realidad, no es por eso que creo que me quiere más, eso lo sé, eso se siente, eso me da lo mismo. Yo las quiero infinitamente a las dos.

Antes, cuando salía con otra mujer, ella tenía una amiga, una amiga importante. Ella decía que la amaba, ella la amaba. La quería infinitamente, como yo quiero a A. y a M. ahora. Antes. Ahí. En ese momento precisamente, me hice la idea de que no se podía con más gente a la vez. Ella no me quería mucho y no podía quererme más, claro está y a nadie le importan los detalles. Una vez me lo dijo, con eso basta. Me dijo que se sentía mal cuando estaba conmigo y no con su amiga, sentía que debía estar con ella. Que tarde o temprano tenía que estar con ella. Que algunas veces, cuando caminaba conmigo por la calle, preferiría estar caminando con su amiga, temía que a ella le diera pena no poder contar con su presencia. A veces me daba cuenta sin que me lo dijera. Así me hice esa idea.

Pero puede ser que no tenga límites de ninguna índole.

Porque el triángulo opera, a veces estoy con A. otras veces con M. siempre las cosas van bien con las dos. Debe ser porque las quiero infinitamente, soy bueno con ambas, las conozco, sé lo que andan buscando. Por ejemplo A., ella no quiere comprometerse y a mi me da lo mismo. Es así, me gusta, la entiendo, porque da lo mismo ponerle nombre. ¿Para decir que somos novios? ¿para sentirnos seguros? ¿para qué?, ella dice que no entiende para qué, si compartimos, si lo pasamos bien, si no nos interesa la fidelidad lo suficiente. ¿Para qué?, no necesitamos a nadie más cuando estamos juntos, para qué entonces. A veces no quiere salir conmigo, está cansada, estudia mucho, trabaja mucho, se va a su casa. Yo me junto con M. que tierna es ella, le preocupa si la quiero realmente, me pregunta de la nada ¿me quieres? y yo le digo que la quiero. Eso del infinito no se lo cuento, pero si supiera estaría feliz, lo sé. A A. le daría miedo. Quizá por eso prefiero los gestos a las palabras, prefiero los actos a los discursos, M. a veces quiere que yo le diga, yo me quedo callado y pienso, repaso detenidamente, muchas cosas que hago por ella y que no haría por nadie más y me percato de cuanto la quiero, infinito, pero no se lo digo. A veces me pregunto si ella realmente recibe todo eso. A lo mejor, uno es un idiota y no se ha dado cuenta. A lo mejor, pero yo las quiero infinito a las dos.

Debe ser que no tenga límites.

Es que A. es independiente, no necesita nada de mí, no me exije nada, M. es todo lo contrario. Me impresiona como soy yo con ellas, las cosas que me pasan. Siento a veces que necesito mucho más de A. quizá precisamente porque ella no me necesita para nada. En cambio, me siento tan necesario para M. que soy yo quién siente que no la necesita. Cuando estoy en un lugar u otro, siento que son hitos sobre una misma recta, posiciones posibles del amor, miro al frente y ellas ocupan el lugar contrario, es tan... tan simétrico.

Un día cruzaba por los jardines del parque Juan XXIII, caia la tarde del domingo. Claro, no son los jardines de Kensington, obvio, pero esa tarde tuvo algo de aquellos parajes, tanto niño jugando, tantas familias pasando tiempo juntas. Se parece al ambiente que sirvió a sir J.M. Barrie de inspiración. Quizá cualquier plaza en fin de semana, sobre todo a media tarde, tenga ese aire. Los animales de concreto, los árboles, las trepas y las barras, inanimados para el observador cuerdo, esta vez se movían. Yo podría jurar que se movían, que la multitud de infantes que jugaban en ellos provocó eso.
Me fijé en una niña que iba de un lado a otro en su bicicleta. Le daba lo mismo que la bici fuera más pequeña de lo adecuado, sus pies no dejaban de estar flectados. Le dio lo mismo también cuando se fue al suelo de golpe, no lloró. Francamente sorprendete para una niña de, a lo más, 10 años. No atendía otra cosa que un monótono circuito que seguía cíclicamente, pedaleando entre las demás personas. Tarareaba una canción incomprensible.
Su modo de mirar, su pedaleo abstraído, su soledad con nula necesidad de compañía o la notable inexpresividad de su rostro; algo de eso me hizo caer en cuenta. Me recordó que yo también estaba solo. Sin A., sin M. no sentí pena por eso. Me recordó que siempre es así. Me faltaba acordarme. Me pareció que estaba en perfecto control de todo el asunto. Como estoy solo, como ellas estan solas, como la niña está sola, como A. y M. también estan solas, mejor nos dedicamos a querernos cada vez que nos encontramos. Yo así empecé a hacerlo, con las dos. Ahora las quiero infinito. Ya lo he dicho mucho. Es que me sorprende. Quizá sea que no tiene límite. Me estoy repitiendo.

Download http://cce.uchile.cl/~cemda/canciones/corazonloco.mp3

4 comentarios:

Conti dijo...

eso de las teorias...

infinito.
amar será infinito
y no excluyente.

?

saludos

hable puras tonteras, entiendeme, entro el lunes trabajador

$ickboy dijo...

uy, acaba de estar listo.

lo leíste antes :(

idiota, pasa por publicar sin terminar.

$ickboy dijo...

auqnue bueno, francamente nunca está terminado...


da lo mismo.

maite dijo...

Los triangulos tienen esa sensacion de amor/soledad, como el primer dia de primavea, a punto de una alergia....



besotes