Uno
Sorprendido, se halló en el exterior del auto, en medio de la nada. El estruendo de la puerta lo asustó, soltó un quejido y miró al interior, al conductor. Es de noche en el desierto y está helado, las ráfagas gélidas lo estremecen, tiembla su cuerpo pero sus ojos están quietos, fijos en el antiguo compañero.
Dos
La carretera que separa Calama de San Pedro se extiende por unas 30 millas. Cruza un paisaje bicromático en el que contrasta el cielo azul profundo con la tierra café bermellón. No hay vegetación salvo por arbustos de no más de diez pulgadas y el sol pega fuerte, irradiando millares de rocas que por años están quietas.
Tres
Da unos cuantos pasos por la carretera y un punto azul comienza a emerger del horizonte, distorsionado por la evaporación del asfalto va tornándose en sedan del año 93. Abre bien los ojos y deja de caminar, se yergue como puede y alcanza con la mirada al conductor que lo ve de frente, de lado y luego por el espejo retrovisor, estático, un punto y luego nada.
Cuatro
Se usan las fallas geográficas como basureros. Las pequeñas quebradas por las que hace millones de años fluyó agua, ahora asolean pañales, biblias mordidas y en buen estado, copias gratuitas de evaluación de windows vista. La gente tira sus basuras desde los autos, para no verla nunca más.
Cinco
Su olfato agudizado por el hambre le permite hallar restos de comida que traga de un mordisco. Se pasa los días olisqueando por si tuviera la suerte de comerse algo nuevamente. Lo único que lo distrae del vertedero es el paso de un vehículo, precedente de la desazón en que se halla, toda vez que pasan de largo. Pero él se mantiene quieto y estirado, elegante podría decirse, pese a todo, aun cuando la desolación brota de sus ojos, se nublan, se copan de lágrimas.
Seis
Yo no sé de qué se trata todo esto, pero el perro me recordó algo.
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