miércoles, diciembre 12

Uno puede encontrar coincidencias donde quiera

Michel Houellebecq nació en Saint Pierre. En San Pedro, que no es de Atacama sino de unas islas africanas pertenecientes a Francia, y vino a presentárseme una mañana de diciembre en una librería de providencia. Ignorante como la mayoría, no supe tampoco de su existencia hasta que leí la contratapa de varios de sus libros, abundantes en las estanterías del local. Ahora, ahora mismo mientras escribo, concluyo que anagrama sabe que el lector le está comprando siempre, entonces, cada cierto tiempo, insisten con cierto autor y repletan las repisas con sus novelas, todas ellas, en varios colores. Después de unos días se venden.

Años antes de encontrarme con Houllebecq había una mujer con un bikini rojo o blanco o quizá sea rojo con rayas blancas o blanco con rayas rojas lo que es igual, una mujer de ojos cafés, de nariz fina, de pelo negro, de tez blanca. Una mujer delgada, de estatura media, de caderas levemente pronunciadas, de pechos redondos y firmes, de piernas generosas. Una mujer amable y de sonrisa fácil; una mujer bella. Su nombre es Anne y no sólo eso, Anne d' Saint Pierre. Esa mujer me besó, esa mujer me amó, esa mujer ahora tiene hijos con otra persona. Antes, mucho antes, esa mujer estuvo en mis sueños y después, un poco después, estuvo en mi cama, pero hace algunos minutos, sólo hace algunos minutos, su apellido se me apareció en el diario.

Minutos antes de encontrarme con Houellebecq, en una cafetería de providencia -esto ocurrió en esa calle, me refiero a que todo esto ocurrió en esa calle- yo estrechaba la mano de mi contraparte en una reunión de más de dos horas, esta persona me dijo "toma el diario, yo ya lo he leído" a lo que yo respondí "gracias, aunque leí el mercurio antes de venir, no me hará mal leer la tercera" a lo que él estuvo de acuerdo "claro, si uno lee a la derecha conservadora también puede leer a la derecha liberal" y sonrió, a lo que yo dije "a próposito, acaban de publicar nuevamente una edición de la revista análisis, al menos algo más de izquierdas en el kiosco" y bueno, no corresponde continuar recordando esa conversación, que fue una conversación plagada de lugares comunes como pueden ver, de tópicos recurrentes sobre política y lineas editoriales de los periódicos en Chile, cosas que cualquiera puede saber, situaciones que al ciudadano progresista le generan neurosis y dice en una conversación estrechando la mano de otro, porque todo esto fue dicho mientras nos despedíamos y después él dejó providencia, transpuso los límites de la avenida y se fue por lyon, mientras yo no, yo seguí caminando por providencia, ahora con la tercera bajo el brazo.

Y llegué a la librería y también a las contraportadas, de las cuales quiero decir dos cosas: primero que lo que me sedujo fue una lectura a la rápida del interior de las novelas, del comienzo de las novelas, me gustó la primera línea -que importantes son las primeras líneas, pudo haber dicho Maradona-. Segundo que me gustaron dos libros: "Lanzarote" (sobre, al parecer, las vacaciones de alguien en la localidad española) y "Campo de batalla" (sobre, creo, un ingeniero dedicado a las tecnologías de información y su vida en el sistema neoliberal o campo de batalla), no soy del tipo de persona que compra algo que apenas conoce así tan fácil, no soy un consumidor que se guíe por impulsos, pero esta vez sentí eso que se siente en el cine cuando dices que la película te gustó o eso que se siente en un concierto y dices que el concierto te gustó, etcétera, sentí eso apenas leyendo dos o tres páginas de cada novela y las compré.

Caminé un poco más por providencia, tomé un taxi para volver a mi casa y poco antes de que doblase por pedro de valdivia, abrí el diario en la sección cultura y me encuentro con el nombre Michel Houellebecq. Entonces, en el segundo antes de que dieran la verde y el taxista tomase otra calle, me parece divertido. Leo con detención y me entero primero de que el tipo es Francés, que nació en Saint Pierre y recuerdo a Anne, dos líneas más abajo me sorprendo pues Michel está en Chile y exáctamente 7 palabras después me parece genial que hoy a las 18 hablará en la casa central de la UC, en la alameda que también es providencia. Pues cuando el taxímetro marcaba apenas 280 pesos me bajé, aún en providencia y ahora, en estas horas, me leeré "Lanzarote" (pocas páginas) y partiré a ver qué dice el san pedrino.

Download http://cce.uchile.cl/~cemda/canciones/alameda.mp3

7 comentarios:

la bailarina. dijo...

de a poquito te he comenzado a ver, sí que sí.....

kany dijo...

hoy no estoy especialmente creativa,solo recurriré al cliché:
"el mundo es un pañuelo"
bss

De paso dijo...

Que rapido que cae, no? que lindo que te dio un poquito de divina realidad. Que bueno que la magia tbn sale de dedos cualesquiera. como los nuestros.

la bailarina. dijo...

así más o menos....(aunque nunca tanto)

Pazisstika dijo...

el mundo
es un pañuelo
kanny
como facebook ¬¬
a Houellebecq
me lo imagine
sensual sensual

Pazisstika dijo...

la que dijo arriba que el mundo es un pañuelo

J. dijo...

Bueno..
Acá junto a mí esta el libro "Partículas Elementales".

¿curioso no?